Boquerón y anchoa: diferencias y propiedades

Boquerón y anchoa: diferencias y propiedades Boquerón y anchoa: diferencias y propiedades

En muchas ocasiones hablamos indistintamente de boquerón y anchoa, pero ¿sabes realmente cuál es la diferencia entre ambos? Es muy simple. Ambos son el mismo pescado, pero se les llama boquerón o anchoa según la forma de elaborarlo. Se habla de anchoa cuando va preparada en salazón y de boquerón cuando va en vinagre o fresco, aunque en el norte también se le denomina bocarte cuando se refieren al pescado fresco.

El boquerón o anchoa es un pescado azul que se pesca principalmente en primavera y verano, cuando salen a buscar alimento y reproducirse. Su tamaño ideal está en torno a los 20 centímetros, y destacan por su contenido en grasas saludables –un 6%-.

Su grasa es rica en ácidos grasos omega-3, que ayuda a controlar el nivel de colesterol y triglicéridos, además de prevenir trombos y coágulos al favorecer la fluidez de la sangre. También contiene ácido fólico, indispensable para las embarazadas.

Vitamina A, que ayuda el buen funcionamiento del sistema nervioso y mantiene la buena salud de la visión, piel, mucosas y tejidos.

Posee grandes cantidades de vitaminas del grupo B: B3 (desintoxica el cuerpo y ayuda al crecimiento), B6 (transforma los hidratos en energía y metaboliza las grasas y proteínas), B2, B9 y B12, esta última en menor cantidad.

Vitamina D. Favorece la absorción del calcio en los huesos.

En cuanto a los minerales, el boquerón y anchoa aportan yodo, beneficioso para el funcionamiento del cerebro y de la glándula tiroides; hierro, para prevenir anemias ferropénicas; calcio para los huesos; y magnesio, ideal para el sistema inmunológico, intestinos y nervios.

Aportan proteínas de gran valor biológico, lo que contribuye al desarrollo de músculo, por lo que es muy recomendable para niños y deportistas.

Si se toman en conserva hay que tener en cuenta el elevado aporte de sodio, especialmente aquellos que sufren de hipertensión o retención de líquidos. Asimismo, también deberán limitar el consumo de este pescado los que sufren de gota, dado su contenido en purinas.

Otra de las precauciones que hay que tomar al consumir pescado poco hecho o crudo es para evitar el anisakis, un parásito presente en el intestino del pescado y que puede provocar problemas estomacales. Para evitarlo basta con congelarlo 48 horas antes de cocinarlo.

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